

En 1824, el gobierno federal autorizó a las casas de moneda acuñar monedas de cobre. Poco les importaba el bienestar del pueblo, ya que acuñaban monedas de plata para su exportación (8 Reales, plata .903) y producían grandes cantidades de monedas de cobre en denominaciones de: 1/16, 1/8 y 1/4 de Real para la circulación en gran parte de la República Mexicana, sobre todo para los estados de la República que generalmente estaban en quiebra.
